
Establo de caballería
Alojamiento y alimentación de los caballos de la caballería del Rey, Imperio persa, siglos VI-V a. e. c.
En el juego: Nivel 1: La tumba del fundador
Los jinetes figuraban entre las tropas más apreciadas por los reyes aqueménidas, y los caballos necesitaban alimento, cuidados y manejo constantes. Las tablillas de Persépolis muestran a funcionarios entregando grano para los caballos, y los archivos babilonios recogen tierras concedidas a cambio de servicio en la caballería. No se ha excavado con certeza ningún recinto de establos de este periodo, por lo que se sabe menos de cómo se alojaba a los caballos que de cómo se los alimentaba.
En el juego: En el juego, mozos de cuadra y maestros de equitación adiestran a los jinetes persas, y los carros traen armas y cebada, como sugieren las raciones de forraje registradas en las tablillas. Un único establo de adiestramiento es una simplificación: muchos jinetes aprendían de niños o servían a cambio de tierras concedidas.

Raciones de grano para los caballos
En los documentosLas tablillas de la Fortificación de Persépolis, escritas en elamita entre el 509 a. e. c. y el 493 a. e. c. aproximadamente, registran el grano entregado como forraje para caballos. Una parte iba a los caballos reales y otra a las monturas de viajeros y mensajeros en los caminos. Los funcionarios contaban los animales y fijaban una ración para cada uno, igual que hacían con los trabajadores. Esta minuciosa contabilidad muestra que el mantenimiento de caballos formaba parte de la actividad habitual de la economía real en Pérside.
R. Hallock, Persepolis Fortification Tablets, 1969

Tierras de caballo en Babilonia
En los documentosLos archivos comerciales de Nippur, sobre todo los textos de Murashu de finales del siglo V, mencionan fincas llamadas «tierra de caballo». Quienes poseían esas tierras debían a la corona un soldado a caballo con su equipo, y a veces podían pagar en plata en su lugar. Estos textos son posteriores a la época del juego, pero muestran una de las formas en que el imperio reclutaba jinetes sin mantenerlos a todos en los establos reales.
M. Stolper, Entrepreneurs and Empire, 1985

Montar a caballo desde la niñez
Relato antiguoHeródoto cuenta que a los niños persas se les enseñaban tres cosas entre los cinco y los veinte años: montar a caballo, tirar con arco y decir la verdad. También escribe que un gobernador de Babilonia de su época mantenía una enorme yeguada de sementales y yeguas. Describe los grandes caballos niseos que marcharon con Jerjes en el 480 a. e. c. Según su relato, la equitación era un arte de la nobleza persa tanto como un oficio de mozos de cuadra.
Herodotus 1.136; Herodotus 1.192; Herodotus 7.40

El Ciro de Jenofonte convierte a los persas en jinetes
Leyenda posteriorEn la Ciropedia, escrita más de siglo y medio después de Ciro, Jenofonte presenta a Ciro persuadiendo a los persas, entonces sobre todo soldados de a pie, para que se hicieran jinetes. La obra es un retrato idealizado de un gobernante modélico, no una historia. Puede reflejar un recuerdo real de que la caballería persa creció bajo Ciro, pero sus escenas y discursos no pueden tomarse como hechos.
Xenophon, Cyropaedia 4.3

Dónde se guardaban los caballos
En disputaLos arqueólogos no han identificado con certeza ningún edificio de establos aqueménida en Persépolis, Susa o Pasargada. Los autores griegos destacan las grandes manadas que pastaban en los prados de Media, lo que sugiere que muchos caballos vivían en campo abierto y en fincas más que en cuadras. Los historiadores aún debaten qué tamaño tenía una caballería real permanente en comparación con los jinetes reclutados mediante concesiones de tierras y entre los pueblos sometidos.
P. Briant, From Cyrus to Alexander, 2002
Fuentes
- R. Hallock, Persepolis Fortification Tablets, 1969
- M. Stolper, Entrepreneurs and Empire, 1985
- Herodotus 1.136; 1.192; 7.40
- P. Briant, From Cyrus to Alexander, 2002
- Xenophon, Cyropaedia 4.3